viernes, 24 de agosto de 2007

Añejo...


Llevo veinte tres días pensando en todo esto, entre la coca y el cigarro deletreo lentamente cada uno de mis recuerdos, llevando la doble vida del ciego a su propio valor doy tumbos de pared en pared cuando nadie me mira.

No es que siempre haya sido un buen conversador, pero antes había más sonrisas en mi rostro y una gran retroalimentación.
Culpo al monótono despertar a solas, las caídas por las escaleras, el vomito de la dignidad en las oscuras esquinas, todo recuerdan cuanto extraño una sabana de piel que me observe mientras duermo, asumo que mis ronquidos las alejaron a todas.

Me acompaño de los diálogos diarios de la gente que me rodea, los brazos calidos y la humedad sexosa de quien se deje atrapar en mi telaraña de mentiras, pero aun así nadie amanece abrazado a mi.

La almohada de a un lado sigue vacía, recordando los días en que invitaba gente a la casa tan solo para sentir un cuerpo dormido junto al mío; son esas malas costumbres que extrañas de los días de locura, uno no extraña el amor, quizá solo se extraña la compañía y la nula existencia de ideas en la cabeza.

Limpio el vomito en mi boca, anudo mi corbata, deletreo mi nombre y como todos los días finjo normalidad.

2 comentarios:

Demonio Azul dijo...

Poka Madre, gracias por dejarte conocer

H. dijo...

zaz!! despues del "no estoy borracho" eres mi blog favorito

te he dicho..

Que te amo...