lunes, 19 de febrero de 2007

La luna de postal..


Hoy desperté temprano, me desperté a alas 6:.30 de la mañana y me tomo casi una hora tomar el valor para levantarme de la cama y decidir que hacer, tenia años que eso no me sucedía.

Por lo pronto mi primera decisión fue desayunar cereal cosa que no existía en mi casa en ese momento, así que envié un mensaje para cancelar el desayuno diario con mi jefe y decirle que hoy desayunaría cereal en la oficina, lo cual me agradeció.

Llevaba una semana sin descansar, agotado con sueños que no lograba recordar hasta hoy en la mañana, me di cuenta que desperté varias veces aterrorizado mirando en la oscuridad y que solo recordaba a una niña de 14 años que nunca había visto en mi vida, sin el deseo de soltarme y sin el deseo de que nadie se me acercara, y a mi con una sensación terrible de adicción a ella, ya saben las cosas habituales que uno sueña todo el tiempo.

Así que con toda la fuerza que pude reunir logre levantarme, comencé a desnudar la cama y a limpiar y sacudir mi cuarto, no iba a permitir que ningún mal sueño me deprimiera o me dejara sin energía, si lo puedo identificar puedo destruirlo eso es casi seguro.

A las 8:30 salí de la casa rumbo al trabajo, con la mente clara, después de casi haber llorado con una cerveza en la mano el viernes, de haber tomado carretera el sábado y haber ayudado en su mudanza a un amigo el domingo, después de confirmar lo inútil y estupido que me vuelvo cuando me enamoro perdidamente de alguien, después de pensar en todas las formas estupidas que tengo de alejar a la poca y aclaro poquísima gente que me puede llegar a mover el tapete así, y todas las estupidas cosas que le puedo llegar a decir a esa persona, después de pensar en las cosas que parecen no ser nocivas y lo son, en todas las cosas que he pospuesto y en todas las deudas que tengo, después de darme cuenta de todo lo que aprendo con solo verlo, vivirlo o estar cerca de ellos, bueno o malo, después de la platica del cuarto de vida, después de pensar en tantas cosas, me dieron ganas de rendirme, de detenerme, correr al aeropuerto y regresar a mi casa en Tampico.


Bien me pude haber aventado la carretera a oscuras, bien pude haber hecho mil cosas, pero decidí quedarme, se que las cosas me están saliendo bien y pueden salir mejor, además no me gusta el calor y la luna no se vera tan hermosa como ayer en la tarde.

Solo me queda pelearme con los fantasmas, domesticarlos, entrenarlos y seguir adelante con mis planes, no tengo en quien confiar, pero tengo mucha gente a la cual querer.

1 comentario:

Duz dijo...

Y yo que creia que habia puesto la imagen al azar.. jajaja

Reflejo...