miércoles, 14 de febrero de 2007

Uno.


El 12 de agosto se dibujaba despejado, la presa quieta con algunos tours guiados a través del pueblo.

Ambos debimos de haber tomado un camino distinto por que ninguno de nuestros coches se vio de frente, aun cuando las espaldas estaban una contra la otra, de norte a sur, girando la cabeza al oeste y tú al este.

Uno agitaba el café con ambas manos, mientras el otro descorchaba una botella y empujaba al frio fuera de la cama.

Debo decir que el momento más sutil es cuando la luna se asomo por la ventana y sonrojada obligo a las estrellas a susurrar precipitado beso a la ventana y la intima gota de sudor que recorre de la base del cuello hasta el ombligo en el momento de mayor éxtasis.

El placer no se hace menos al dormir, con el cuerpo calido de sabana protegiendo las madrugadas y los recuerdos convertidos en sueños que aun acarician la piel.

Ambos sueños, ambas pieles y mis ojos mirando fijamente al techo.

Uno escapo en silencio y otro quedo dormido esperando el beso que lo despertara y le dijera que esto seguiría más allá de un simple encuentro casual lleno de sincronías.
Imagen Devian art: Firewater by ~Sagitarii

2 comentarios:

V dijo...

Reflejo lunar de Remedios Varo

Pedro Alba dijo...

eso de el calor de las sabanas y los sueños por la piel, puff!!!, hasta un escalofrío me dió y ganas de llorar, jejeje, en verdad

te he dicho..

Que te amo...