miércoles, 18 de marzo de 2015

continuidad

Hace meses mi esposa me regalo una semilla de trébol, así que decidí sembrarla. De esta crecieron tres tréboles, que murieron cuando se me ocurrió regarles con agua de lluvia.
Pasaron tres semanas con la tierra vacía sin ningún otro trébol, por lo que mi esposa “sugirió” que estaba muerto.  Lo cierto es que a pesar de su insistencia me negué a deshacerme de la maceta sin tierra y puntualmente una vez a la semana la regaba.
Después de lo que parecieron casi 2 meses nacieron nuevos tréboles.
Es curioso que ella es incapaz de tener paciencia para todo lo demás, pero en mi caso siempre espera que la vida vuelva a brotar 

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